domingo, 22 de abril de 2007

INSTRUCCIONES IMPRECISAS ACERCA DE COMO MARCHAR POR PLANOS QUEBRADOS




Por planos quebrados es la forma que queda, de mover el cuerpo y la palabra, después de un terremoto o un bombardeo.

En líneas generales es recomendable moverse con el máximo de cuidado, el mismo de quien juega a la rayuela, pero sin dar saltos, lo que es muy difícil. O como quien cruza las quebradas de un cerro con zapatos duros de suela nueva. Muchísimo cuidado es la condición para no caer ni pisar la raya. Procurar, aunque cueste, hacerlo como jugando porque es indispensable en semejante transe, estar bien de ganas, tanto como usar focalizado el pensamiento para no desesperar…ante el miedo que dan las grietas, las afiladas grietas que siempre quedan entre quiebre y quiebre de cada plano quebrado, sea por terremoto o bombardeo.
A toda costa evitar el pánico frente a la profundidad de un abismo insondable, esos que siempre quedan después y que se tragan los cuerpos desprevenidos o los que son presa del pánico.

En el caso de quiebre por bombardeo, moverse despojado del cuerpo, (si la bomba desmiembra el tronco) con solo palabras por los planos quebrados. Es siempre algo muy engorroso porque no está el cuerpo y está siempre latente aquello de que a las palabras se las lleva el viento o que se pierden en lo sublime, entonces a tiempo habrá que atraparlas dando saltos con el propio peso de esas palabras que yacen restantes sobre los planos y que necesariamente comprometen al resto del cuerpo bajo el mismo plano quebrado, palabras que si no son tomadas inmediatamente, a medida que pasa el tiempo van siendo cada vez mas, gemido y lamento.
Si el cuerpo, a pesar de todo aún acompaña como sea , entonces para no perder el equilibrio hay que andar con los brazos extendidos y las manos abiertas, hacia arriba y los lados, como lo hacen los chicos para capturar mariposas o alcanzar los chiches de una piñata en el aire. En este caso es por el peso de la palabra en su propio cuerpo (un libro, un texto, un volante, la voz de un altavoz, una carta, o un manifiesto, que son cuerpos todos de peso propio) lo que hace riesgoso el movimiento por sobre los planos quebrados.

Una palabra clave ejerciendo presión sostenida sobre el inicio de un resto cualquiera de plano que ha sido quebrado por la acción calculada de una bomba o cualquier otro golpe antinatural con el poder de quiebre, impide la posibilidad de que algún respon- sable pueda decir “fue la fatalidad, o había que hacerlo”, como jugando para pasar inadvertido por los planos quebrados.
Para un quiebre por bomba es necesaria inmediatamente, la palabra en todo su peso justo en el filo restante de un borde humeante, mejor dicho, en el borde filoso del principio quebrado. Allí, evitando por todo medio posible que a ella se la lleve el viento o se la distraiga o se la entretenga archivándola en bastidores como a colección de mariposas con un resto de esa vida sublime de lento aleteo clavado, silencioso.
Bomba y Bombardeo también son palabras que tienen su peso, y que pesan tanto como la palabra Canalla -la de la mala gente-. Llevan en sí el peso de la oscura intención. Una oscura intención es un grupo de palabras de puro engaño, manifestadas, dichas o no dichas, con el oscuro y desdichado propósito de dañar, de infamar, destruir, ocupar, usurpar y todas esas cosas que terminan arrastrando todo por los incontables planos quebrados que crean. Arrastran a la buena gente a su propio quiebre. Una oscura intención es un grupo de palabras que pesan, que no tiene vuelo y que no se lleva el viento y que pueden terminar con todo el bien. (Hay que abortarla). La oscura intención no tiene reparo para andar sobre planos quebrados sino que anda para quebrarlos y los quiebra y está solo para eso, es del mismo calibre que la bomba, el tiro o el puñal y al carecer, como se carece desde siempre, de la verdad inmediata que desmienta para combatirla, entonces es necesaria cierta genuina marcha por planos, calculada, inteligente, sostenida para mover y moverse por los planos quebrados como jugando, sin llamar la atención, en principio. (Hay que hacerlo)

Me voy dando cuenta ahora, que se trata del peso de la intención como primera causa de quiebre, luego podrá haber; un discurso, la guerra, la ocupación, una calumnia, por ejemplo.
Voy entendiendo al mismo tiempo que pienso y distraigo. Avanzo por el plano de las mismas palabras de quiebre que sirven para una cosa tanto como para la otra, soliendo confundir la idea dejándome pasar de un plano al otro, de una postura a la otra, de una ideología a otra, con riesgosa facilidad. Hay que decir lo que hay que decir, así y todo con las mismas únicas palabras, que en su total no dejan de conjugar solo un puñado de signos. En la confusión suele esconderse un abismo.
Avanzar con la palabra cauteloso, como jugando pero sin jugar como se dijo alguna vez hace rato. Es que no hay caso, si se intenta evitarlas por no enfrentarse a un abismo de confusión, sobrevienen enseguida otros signos incomprensibles como en las pesadillas, y es un caos que solo lleva a mas quiebres. No hay caso, se carece de otra cosa, mas que las mismas palabras. Son las únicas
Entonces se podría pensar que mejor, para evitar frustraciones, mas valdría no decir nada, y no hacerlo por miedo o por no confundir mas o por quién sabe qué cosa pueda pasarnos a causa de la infamia, hasta con la vida misma. Y eso estaría bien si no se tratase con ello tan solo de sumar una frustración aún peor que todas, porque es y no es la palabra de la mala gente lo que mas quiebra y daña, sino el espantoso silencio del miedo que generalmente acompaña a la buena. Hay que decir y poder frustrar sin dejarse quebrar por el peso de la amenaza (de un secuestro, entre otras cosas, por decir una mas, siempre tan cercano)
Un camino posible sería empezar diciendo tranquilamente que “había una vez”…y si no se sabe qué hubo una vez, porque no es género fácil el cuento, entonces tener la precaución de acudir al decir ya dicho de algún otro cuento, eso sí, siempre como jugando o como en chiste, con la misma disposición de, cómo quien no quiere la cosa, o con esa actitud distraída del chico que vuelve de la escuela a su casa saltando baldosas de a dos o de a tres, con la bolsita de útiles en la mano. Decir lo que había o lo que se vio una vez como volviendo, saltando y contando pares de baldosas. Sabiendo que se está andando siempre sobre los planos donde solo existen quiebres, de principios y de estructura, y que solo se cuenta con quebrados semáforos como única señal de alerta por sobre esos segmentados planos.

Cuando se trata, no de movimiento sobre planos quebrados por terror, sino por los quebrados planos que deja un temblor o un terremoto, cosa que siempre se sabe porque en ese caso los pájaros igualmente cantan. Entonces es probable que no sea fácil ni necesario disimular y hacerlo como jugando, como volviendo a casa del colegio con la bolsita en la mano, o como volviendo de buscar el pan, así, saltando baldosas o rameando rejas con una varita. Aunque igualmente canten los pájaros y el miedo y el terror no sean los testigos constantes de día y de noche, no es fácil ni necesario hacerlo como jugando. Entonces se puede contar con el cuento.
Había una vez se dice. Dice alguien y cuando dice alguien había una vez todos saben de qué se trata, entonces cesan por magia los planos del llanto, y como chico se dispone el alma a esperar para saber qué sigue, esa fábula de lo que hubo, que solo dura mientras dura el había una vez. Es una maravilla de las pocas que siempre hubo en el mundo del decir, maravilla porque funciona aunque sea breve, tanto en el desierto como en cualquier plano quebrado naturalmente. Basta con el, “había una vez “ para producir un alto al quiebre del llanto o del dolor en el alma o en la carne herida por el desastre de una cosa u otra de la naturaleza -siempre y cuando no sea la humana-

Había una vez …
Solo hay que bajar los brazos, sentarse sobre el piso o ponerse en cuclillas o recostarse boca arriba con las manos cruzadas bajo la nuca, mirando arriba donde revolotean las palabras del había una vez que apenas se lleva el viento, y que por eso nunca llegan muy lejos, siempre alguien las encuentra y las toma. Había una vez es casi siempre la historia de una vida (Una Vida de Héroe), o es la historia de una vida cifrada en un hecho breve o una anécdota, a lo sumo dos, quizás tres, pero no mas, no mucho más (La Vida Breve). ¿Estaré hablando ahora de heroicidad y brevedad de una vida por planos y quiebres de pentagrama, con el solo fin de figurar?
Nunca se sabe, pero teniendo en cuenta que por planos quebrados, es por donde puede el sujeto seguir, ante una causa o la otra, de un modo o de otro, se debe continuar hablando de los principios quebrados de esos planos y las consecuencias y no de terremoto o tornado que al final siempre cesan y al cabo otro orden natural se restablece.
Los principios quebrados que obligan a moverse en disimulo y con cautela por los planos quebrados, están todos debidamente pautados, justificados y oficializados. Son asuntos de estado. No hay retorno ni hay cosas de ello, que no se sepa. Eso junto a todo lo demás, es demasiado.
No hay que confundirse, los planos quebrados de un terremoto, un sunami, un tornado o cosa por el estilo son igualmente engorrosos, y terribles pera transitar, por la fragilidad de los cuerpos y lo angustioso de los agudos o ahogados gemidos que tanto pesan sobre los planos del dolor y que obligan también a cuidar, no el peso de las palabras que en ese caso casi no cuentan. La forma de andar por allí es con las ganas a cuestas, y si se puede como jugando a la saltar baldosas, como ya se dijo, aunque según creo se dijo también otra cosa, que ahora me confunde a causa de la volatilidad de la idea frente a la precariedad del contar en quiebre, siempre con las mismas palabras. En todo caso cada uno sabrá como hacer lo suyo, no hay que olvidar que básicamente estoy hablando lo que pienso, es mas estoy solo pensando. No se escribir

Es preciso todavía decir, y seguir diciendo que los quiebres de planos producidos por principios quebrados oficialmente, explícitamente justificados son en verdad los del terror y del temer. Hay que empezar hablando con todo el peso del cuerpo o de su foto, además del peso de la palabra, para que no se la lleve el viento, para que quede abrochada al oido del otro, y ya no cese. De ese modo sigue sonando, como piquete por puente, o de posta por plano quebrado. Si cae uno sigue el otro.
Deconstrucción, podría ser la palabra mas cercana a la idea
Pisar golpeando duramente con los talones sobre esos planos quebrados, te acordás del marchar del colimba? (No hay que asustarse, yo la hice)
Saltar con botín de acero sobre todo plano quebrado. Es preciso que cuerpo y palabra, tenga un solo cuerpo, una sola masa, que quiebre ya todo, aún lo quebrado, es necesario quebrarlo todo, deshacerlo todo, hacer polvo todo sin tener miedo al ahogo.

Ahora acostate boca arriba sobre el plano que quieras, estirá las piernas, cruzá los pies y estate muy atento, porque ahora te voy a decir lo que ví una vez:
Había una vez, lo estoy viendo; un chico que vuelve del colegio a su casa trayendo una bolsita con pan recién horneado en la mano, salteando distraídamente baldosas, pareciera que distraídamente. Cuando llega a la casa su papa toma el pan, le alcanza una maza al niño, pareciera que no es de juguete y lo sienta sobre un adoquín encima de un monton de escombros y lo pone a picar cascote. Tenés que picar todo este montón de cascotes antes de que anochezca, (el chico oye, palabras) después con todo eso haremos el contrapiso del patio para que puedas salir a jugar cuando seas mas grande, dice el padre. El niño escucha en silencio y se pone a picar la piedra. No hay palabras que agregar a las del padre, tampoco hay viento que se las lleve, y el niño sentado sobre el adoquí encima de todo ese escombro solo oye el Toc! Toc! Toc! seco y sin eco de la maza sobra la piedra
Había una vez… piensa el chico, y se dice mientras golpea la piedra y mira como crece la montaña de palabra picada, dice, no se puede estar solo andando o jugando sobre los planos quebrados todo el tiempo, es imprescindible ese patio, es necesario terminar de romper todo esto hoy, para hacer después el contrapiso



domingo, 15 de abril de 2007

Chau con los siglos dorados


SIGLO CUARTO

Se que mamá no cambia mas, pero qué le voy a hacer. Una vez, de la bronca que tenía le pegué con pegamento instantáneo el tubo al aparato y cuando fue a hablar no pudo despegarlo, me persiguió con un zapato por toda la casa hasta que me perdí de su vista, terminé escondido toda la noche adentro de un placar, al día siguiente ella se despertó riendo del asunto como si nada hubiese pasado, y mientras tanto yo qué? Sos un niño tremendo, me dijo al tiempo que me llenaba la cara de besos y me ayudaba a salir del placar, ¿a vos te parece? yo, solo,
un niño? Ahora eso no importa ni se porqué me vino a la memoria, ah, si, lo se, por lo que te decía de Dalí, entonces por no ir a casa y volver a lo mismo, ahí nomás con lo que me ahorré de la oferta del super entré al locutorio y marqué el numero de mamá, me atendió con un hola dormido recostada entre almohadones sobre su enorme cama, lo sé por el ¡holaaa! que según que la o sea mas larga que la a o viceversa, se cómo y de qué forma puede estar. Le conté todo lo que me había pasado que es lo que te digo, ni mas ni menos todo, punto por punto, y le pregunté que pensaba y ella me dijo que no me preocupara que no era para tanto, que no lo tomara tan a pecho, pero que ella necesitaba en ese momento seguir durmiendo porque estaba muy cansada del viaje ¿qué viaje? le pregunté y me contó que había ido con unos amigos a la costa a escuchar al mar (yo se que a ella no le gusta meterse, entonces lo escucha) y que desafortunadamente solo había estado escuchando todo el tiempo a sus amigos, que yo conozco y se como son, se meten en todo y no paran de hablar de todo, de la casa, la comida, la mujer, el marido y todas esas cosas. No le pregunté nada mas del asunto ni por nadie en particular porque detesto a toda esa gente que no la deja escuchar tranquila el mar, y todo por no hacer otra cosa mas que hablar de comidas, de chismes, de todas esas cosas que te dije, son insufribles, pobre mamá. Le dije mirá mama no te preocupes por lo que te conté que al lado de lo tuyo es un poroto, vos ahora colgá y descansá en paz, tenés que reponerte de tu viaje de descanso, yo sé, le digo dormí que después te llamo, Ah! me dice muy tranquila más segura de ella misma, porque eso sí si algo tengo que envidiarle es su seguridad, su convicción en todo lo que dice, me dice; por lo de Dalí no te preocupes, salí distraéte, desenojote porque el te quiere, no temas, lo de los bultos son ataques de curiosidad que le dan a cualquiera en esas circunstancias, a mi me pasa cuando estoy indecisa, seguro que vos igual que yo estabas indeciso cuando fuiste a comprar el detergente, de chico te pasaba lo mismo yo te mandaba a buscar una cosa y volvías sin nada, y eso era al final o al otro día motivo de risa, no conviene tomar las cosas a la tremenda. Ella hablaba y yo pensaba en lo diferente que suelen ser los mismos hecho para una y para otro, el mismo hecho, qué diferente….No, le digo, esta vez no fue así, justamente yo estaba segurísimo de que quería llevar la oferta del limpiador, muy seguro, mas seguro que nunca, bueno bueno dice, entonces seguramente debe haber sido otra cosa, quizá deberías procurar ser mas sociable, en eso no salís a mi, igualmente, sea lo que sea, seguro que no debe ser para tanto, dijo. Cómo que sea lo que sea, le digo, sí, todo es según como lo mires, me dice, ya ves yo a mi edad, me veo regia, sí vos te verás muy regia le dije, pero yo estoy acá y cuando cuelgue, seguiré dando vueltas a la manzana sin animarme a cruzar ni a nada, vos no sabés lo que es el miedo. Entonces seguro que a lo que le tenés miedo es a la reacción de tu novio me dijo, pero no temas, si es la misma de siempre que te desconoce por un tiempito y listo, entonces no es para tanto, mañana es otro día. Efectivamente, mañana era otro día mas en que ni yo ni el trabajábamos, no, mirá mamá mañana va a ser lo mismo, solo que entonces no te llamaré, se que con vos no cuento, llamaré a Dora. Cuento no, nunca dije que fueran cuentos tus cosas, me dijo, ahora que si te hace bien hablar con Dora, llamala pero dudo de que esté. Los hombres son todos iguales, sino fijate vos el mío, me dice…Pero qué me estás diciendo le dije, yo no pienso fijarme en ningun otro y menos en el tuyo que es como yo, y le corté. Pensé en de qué modo, y hasta que punto todo absolutamente todo son cosas de la historia y nada mas que de la historia, después me arrepentí de haberle cortado porque ella quiere lo mejor para mí y lo que pasa es que no puede verme sufrir sin dejar de decir algo que me haga sufrir, y es verdad, siempre algo es mejor que nada, por suerte madre hay una sola.
esta historia que no lo es tanto, continuará