sábado, 5 de noviembre de 2011

anoche seres


ANOCHE SERES

El tiempo ha tomado por un instante, el perfil exacto de la armonía, del equilibrio.

Anochece, y las formas aún visibles de los pocos transeúntes, dan cuenta de la prisa y el intenso frío aferrado a los abrigos.

No hay viento y apenas empieza a caer un aguanieve

Algún que otro automóvil atraviesa lentamente la luz verde del semáforo.

Las dos naturalezas muertas de Dora Daraxa, el Picasso y el Mondrian de María Cristina, cuelgan junto a la fotografía de Sabina, cuando era niña.

Las lámparas alógenas recién encendidas alumbran mi mirada.

Se dice que así, contrastante, armónica, es la eternidad

Se dice que la eternidad es la dicha

Se dice de los benditos días, que son eternos como la dicha

Yo se bien que de los benditos días aquellos,

juntos todos, caben en el hueco de mi mano…

Logros del pensar.

Casi todos...

Aquí…lo se.

Y no es porque haya sido este, lo que se dice un día demasiado frío, ni tan gris, ni quieto, ni así ni asá, ni que yo esté triste, mirando por la ventana al mar, ni que alguna furtiva visita haya fallado, ni cosa por el estilo, no, qué esperanza, nada de eso

Digo lo que digo porque mi falta está en la espera y el decir

Porque es un logro el decir y porque la dicha es siempre un logro

Una construcción de lo propio

Cuántas, cuántas cosas construidas que sin embargo hoy me faltan ¡…

Esto de ver y pensar y pensar suele llevar a la nostalgia

Correré la cortina de raso azul,

que es un sueño de azul

Y serviré el primer vino...

No, no lo puedo creer ¡

Yo, cargado como un burro

Y vos, allí

como si nada,

como si tal cosa

sentado mirando el Gran Hermano

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