Jugando con las reglas alteramos la coherencia del
equilibrio...
Acaso sea cosa de esa jauría de lobos que ha estado
acechando toda la noche, o quizás sea cosa de Adan y Lilih jugando a engañar a
Eva, o las consecuencias de una de las infinitas guerras, o cosa de las pestes
negras, o del COVID tan cercano. Todo es
posible, pero bien sabemos que la supina ignorancia del ser humano engendra
toda violencia. Las heridas no han dejado nunca de sangrar