
Canto uno
El sol del mediodía de un otoño por demás apacible
calienta, mas bien entibia la bufanda de lana color te con leche
que está sobre el sillón de mimbre junto a la ventana que da al jardín
Torpe es el vuelo de la polilla que va
de la ventana a la bufanda de lana color té con leche que aún huele a perfume
desayuna y cruza la ventana
se pierde en la calle desierta
Se la ve triste, se siente sola.
Está sola, tiembla de soledad
Al sol, un mundo ya sin guerras ni sobresaltos es todo para ella
Ah!, no te pierdas
vuelve polilla al tibio nido de lana que tejiera mi abuela para mis mañanas de invierno ven y come de su lana tibia al sol que hiere
no temas a la palmeta del abuelo
Todos son nadie
se ha extinguido toda esa robusta especie de guerreros dispuestos a todo por un barril de petróleo.
El oro negro por fin
yace en paz en el vientre de su madre
Bella, dulce polilla de otoño no abandones tu puesto
nadie manipula la naftalina ni el rayd
tampoco la pólvora, el átomo, el neutrón, ni nada
todo es nada
Vuelve polilla, alza el vuelo, estira tus alas y aprende a ser pájaro
tarda cuanto quieras, no importa el tiempo
no hay quien cierre el paso ni el vuelo, ni nada
todo es nada
Por las calles resecas de planos partidos no transita nadie sorteando escombros, como en aquellas guerras que resultaron ser solo ensayos
No queda nadie
No temas vuelve al lecho bufanda que tejiera mi abuela para las mañanas frías del colegio
Duerme a su abrigo el tiempo que necesites, hasta que esta lluvia ácida que lleva ya tantos y tantos años, por fin cese