
Canto Ocho
Sobre la mesita de fino arnuvó del jardín de invierno de la casa del señor más importante que creyó en la salvación por la vacuna, humea el café de Colombia en su tacita de porcelana holandesa del siglo quince
intacta la taza, tibio el café
ya no es temprano ni es tarde
ya nada es todo
ya todo es nada
no empieza el diario trajín en las calles de la civilidad
no
ya no
ya nunca no
ya nadie no
nunca jamás ni no, ni si…
La conspiración humanista de los buenos y los malos, de los unos y los otros, de los de un lado y los del otro, ha decidido salvar los soberanos y nobles ideales solidarios que son la fuente de la civilidad toda, haciendo estallar sus bombas.
Los humanos derechos civilizados han triunfado sobre lo injusto, los buenos sobre los manos, los soldados sobre los terroristas, y viceversa
ya nada,
nunca mas nada,
nadie nunca mas nada
así como de la nada es el triunfo
de la nada serán eternamente los recursos de la tierra
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