viernes, 2 de marzo de 2007

Afiches proclaman nombres huecos.




DEMOTRAMPA
(por democracia)

Afiches proclaman
nombres huecos
viejos
anuncios
(derechos)
se ofertan verdades
salpican, enchastran de engrudo
veredas

palabras por paredes
tapan en tapia
el grafiti
(del Arte todo)…
de nuevo nada
los mismos
puntos, juntos,
punteros de barra
¡bravo,
elecciones y a ele gir!
¿L qué?
Lo que vos sabés, del voto todo
un juego
(quiero retruco)
viejo almacén de fechas vencidas
(demotrampa)


Caro mío;
democracia
es hoy dia,
solo la
idea,
anciana
errante
refugiada
vacante



Acidéz
es lo que siento cuando me siento
a esperar en un banco de plaza enrejada
Ahh! pero...¡si es tan pero tan dulce! la espera al aire libre de plaza enrejada
Es probable, dice que, quede aquí
encerrado, entre tanto arbolito verde E infatigable
Desocupada Guardia Urbana
D.G.U. a- Bs.As.
Actitud – malolor.com.ar
¿qué?
( eterno creativo inmortal, el signo)
significado nada

Cientos
decenas de cien
cientos de mil ácidas reglas
desacomodan una cierta cordura restante
estrechas pobres reglas
me empujan
a todo borde
¿quién dice, qué?
Leo
Contra la acidéz “ ranitidina”
Será contra las ratas dice Leo
se la puede comprar en cualquier quiosco las 24 horas del día y de la noche
(dicho así me suman 48)
Luego; en el quiosco envejezco el doble, (de a dos)
Es preciso enfrentar la oferta, calmar tanta acidez
Entro a la farmacia de la mega-red de “farmaciashopindopinpaseodecomprafarma”
por la memoria me olvido de la acidez y compro un salame, unos anteojos para ver lejos, compro también conchitas chinas de felpa ecológica, una conchita negra y otras dos rojas mas chiquitas, para no se qué si no uso (solo por no estar con las manos en los bolsillos lasd compro, mientras se que me ven todo el tiempo que estoy por circuito cerrado) luego me compro chicles y ojeo un tratado de de psicología social de Pichon Rivier, y ya que estoy aprovecho y le guiño el ojo al cajero que está fuerte (muy fuerte)mente metido en lo suyo y no responde
Salgo y por la pantalla veo a China Zorrilla que antes de morir
anuncia bien paga que todo se cura y que lo que no se cura no se tira, se dona
¿dona qué?
Che China mirá que no sos Madona
!qué cochina¡
esas no son cuestiones de curas ni de donas...
(por cuidado)
si me vuelve la acidez, iré hasta el quiosco y me bancaré las consecuencia
comeré el salamín con Leo y
junto a desconocidos pasaré en el quiosco toda la noche.
saldremos dobles de cuerpo y alma

Leo y yo (que solo leo grafiti), somos unos chicos virtuales de muy pocas virtudes que amamos a solas jornadas prolongadas de 48 horas.
Y vivimos felices como quien dice “deo gratias” en demotrampa

Chau con los siglos dorados


SEGUNDO SIGLO

Algo repuesto, y mas preocupado que de costumbre, decidí tomarme un tiempo. Miré disimuladamente el reloj de pulsera de la muchacha que estaba parada de hacía rato frente a la cabina de Telecom, porque yo no suelo usar reloj cuando estoy con alguna preocupación encima o si salgo a nadar. Entonces, me di cuenta del tiempo que hacía que no hablaba con nadie, me refiero a una de esas conversaciones amistosas en que el tiempo no pasa. Mucho tiempo, me dije y cuando estoy mucho tiempo sin hablar con alguien me pasa que voy perdiendo conciencia de mi mismo y de las cosas de mi mismo, se que no me pasa solo a mi y cuando eso ocurre se empieza a ver todo muy distinto. Tampoco uno puede de la noche a la mañana dejar de ser como es para poder decir, a mi no me pasa. No por eso y por mera precaución caminé en línea recta y doblé la esquina para no cruzar ni tener que enfrentarme a cordones y semáforos. Los semáforos estan calculados en el tiempo de sus propios colores para la gente apasionada por el color, no para los desafectados o los preocupados que están descoloridos como peregrinos a causa de la preocupación y que tardan un montón de tiempo para una cosa y la otra, también para cruzar, con el riesgo que eso trae aparejado para uno y para otros. Yo tardo, siempre tardo, te lo confieso ahora, he tardado mucho tiempo en cruzar de un lado al otro, por ese maldito fervor religioso a perderme en alguna cruzada y luego quedarme solo como un tarambana medieval con el estandarte en alto y la preocupación adentro, como si verdaderamente viviese retrasado, en el siglo cuarto o tercero. Tambien he pensado en la culpa, por un momento pensé que la culpa de todo la tenía esa manía compulsiva de comprar ofertas, pero toda la vida la tuve y nunca pasó nada singular por eso, ni nunca estuve preocupado por el hecho haber tenido que comprar compulsivamente una oferta cualquiera, en un lado o en el otro. Hay quien vive toda su vida con culpa, y no siente culpa por eso. Es verdad, a pesar de que soy conciente de lo que significa para mi la ausencia prolongada de charlas compensadoras, te juro Dora que no extraño nada, lo que se dice nada. Se muy bien lo que vas a pensar, que nada no es nadie y que nada tampoco es ni pasa, para siempre, como suele decirse. Ya no me arrepiento por pensar de esa forma, hay formas peores de pensar que son las extremas, las formas extremas. Lo cierto es que así obligado de esa manera, pasé reiteradas veces por el frente del supermercado, siempre con un color diferente, como para que nadie pudiera darse cuenta de mi pasada, o pudiera entender que pasaba porque hacía rato allí había pasado algo o algo había quedado pendiente con alguno. Pero no, soy conciente de que solo lo hice solo por eso que te dije de no tropezarme con los cordones. No es nada, no pasa nada, me repetí una y mil veces, así y todo tuve que seguir con la incomodidad de las incontables vueltas a la manzana y de los varios curiosos sumados a causa de los colores solidarios. No volveré a entrar, dije.
esta historia, que sí puede ser, continuará