martes, 1 de mayo de 2007

Chau con los siglos dorados



SIGLO SEXTO

Diáfano, como el planeta Venus, no es la palabra justa, aunque no hay palabra justa para contar una sensación. Diáfano y nítido como un bebé de porcelana desnudo puesto a un sol intenso sin calor sin frío sin una brisa siquiera, también estático acrílico hecho para el solo sentido de la vista, todo eso podría decirse de ese lugar, de un lugar como ese. Entramos con Dadá al pequeño restoran de la calle San Juan, un saloncito con apenas 5 mesas para 4 personas y una barra con 6 banquetas desocupadas, así que lleno y todo nunca se suman mas de 26 personas. Cocinan a la vista 3 hermanos delgados y jóvenes, el mayor el menor y el del medio que sonríe, es el único, también la madre que además atiende por teléfono los pedidos sonríe todo el tiempo con la risa y el cuidado de una dama china, es todo tan pero tan limpio y hogareño de hogar limpio al extremo, como en tu casa Dora, que no se sabe si permanecer o salir, elegimos lo primero, era feriado y como dije de un sol inusual en la tierra, diáfano y radiante. Todo lo que te sale a vos me sale después a mi dijo Dadá que hasta ese momento había estado todo el tiempo relojeando al mas grande. Viste? dice, me está saliendo un grano en el ojo en el mismo lugar que te salió a vos la otra vez, lo ves? y me muestra. Al mío? vos lo ves porque vos me ves y te acostumbraste a verlo, pero yo no, además es tan pequeño que aunque me lo mire al espejo, casi no lo vería le digo, en ese instante sentí que todo lo que estaba pasando allí no estaba pasando en realidad, quiero decir concretamente hablando, cuando el dijo “un grano” se me produjo un cortocircuito y sin quedarme del todo afuera, todo aquello me pareció no un, sino en, como en un sueño, igualmente como ya me conozco, no le dí ninguna significación, me pasa frecuentemente y dura una fracción de instante y luego eso es lo queda incorporado a lo real del acontecer, y no es poco porque es ese flash lo que me queda de la cosa y no la cosa en sí misma, en síntesis esto es definitivamente lo que me pasa cuando está pasando algo como quien dice, por demás diáfano, o cuando alguien dice un grano, pero insisto por fortuna no es siempre ni con todo, luego todo sigue su curso normalmente como siempre. Es asi te suena extraño porque ahora no lo digo, lo pienso como si lo estuviese diciendo sin hablar, es como vos decís; como en los sueños, uno de esos que se me repiten con un lugar de fantasía, en este caso con la Provenza, de la que no se nada porque nunca estuve en Francia mas que por internet, como tampoco se nada de los interiores de una casa provenzal, excepto de esta que te digo de San Juan que sí parece pero que estoy seguro que no es, de lo que estoy bien seguro es de que estuvimos allí como te lo estoy contando, claro que Dalí de estos movimientos, no sabe nada, jamás pudo diferenciar un Luis15 de un Provenzal ni un Dada de un Dalí. ¿A ver? mostrame le digo, aunque lo mío no fue cosa de grano lo que yo tuve, fue un orzuelo, un insignificante orzuelito, Dadá que nunca escucha se toca el ojo y mira por encima de mi hombro hacia fuera por una de las dos ventanas chicas que dan a la calle San Juan. En la mesa de al lado tres mujeres grandes hablan en español, en la mesa de atrás otras tres personas que no veo en italiano, no te des vuelta me dice, que acaba de pasar Dalí y puede entrar, bueno lo mismo dá le digo Dadá, es lo mismo que Dalí salga y pase, que se detenga y entre, hay cosas que no se pueden prever, le digo como estamos peleados me da exactamente lo mismo, creo que deberías no preocuparte, distendete así como lo hago yo, después de todo cada uno tiene sus derechos y conoce sus limitaciones, este es un lugar propicio para comer y distenderse, sino dónde, decime dónde Da, ahora yo creo que lo mejor será que pidamos café a la italiana, aunque si lo pienso en función del lugar mejor no, pidamos soda que es cristalina, entonces me dice, a la italiana de atrás? mirá que está acompañada y no le va a gustar ni medio que le pidamos café, mejor a la italiana no, llamemos a la moza para que nos sirva, dice, le digo ¿entonces soda? Aunque podríamos haber pedido el café a la dama china, entendes? dice, claro que entiendo está clarito como el agua, pero ya está mejor pidamos soda a la moza, le digo. No lo podía creer, te juro que no lo podía creer, cómo era eso posible, que Dadá me hubiera leído el pensamiento porque lo de dama china solo es algo que estoy diciendo ahora, entonces solo lo pensé, y en ese momento entré en un estado de intermitencia como tubo de luz que se prende y no se prende, como lo que te conté antes pero duradero, intermitente, entro y salgo, entro y salgo, entro y salgo, por suerte duró muy poco, entonces escucho que me dice que mejor ahora el agua no, que prefiere un té en lugar de soda, le digo que no se dice un te se dice té a secas, a lo sumo se le puede agregar para uno, le pregunto si le da lo mismo que sea te de manzanilla para uno que es mas cristalina, para seguir el hilo de las infusiones y para no volver a la soda, pero no hay caso siempre es igual cada vez que le sugiero algo el elige por lo contrario solo por contrariarme parecería que como Dalí, Dadá también disfrutara de eso, finalmente insiste en querer un té de té bien cargado, pienso que decididamente me está cargando, porque no puede ser que después de todo lo dicho me salga con te cargado, siempre me hace lo mismo… ya te conté, te acordás cuando hace un tiempo le dije que se hiciera de un tiempito y aprendiera a bailar folclore, que es mucho más sano que la salsa?, que me dijo? que no le interesaba, después dijo que si, pero que lo que realmente no le gustaba era la parte del zapateo, se que eso lo agregó sólo por complacerme, yo lo entiendo, pero el folclore no es solo eso, el zapateo es solo una parte, y para animarlo como hago siempre le dije que son muy pocos los que bailan folclore y saben zapatear, la mayoría usa alpargatas y hace un movimiento como de sacudir los piesitos en el mismo lugar y con eso es suficiente, le dije que lo importante es saber mover las manos, tener un buen poncho, un pañuelito de seda y usar alpargatas por lo del zapateo, pero esto es solo un ejemplo de lo que te digo, no hay caso…lo mismo que aquella vez que le recomendé que leyera Los Idolos, y el me dijo que no sabía leer, ¿te acoradas? eso fue otra cargada, no me digas, como me va a decir que no va a saber leer un tipo tan leído, hubiera preferido que me mintiese o que me diga que la obra es pesada cursi y demodé o, no sé algo así, o decirme que sí que en cualquier momentito, como hago yo cada vez que me piden que lea algo que no quiero o no me gusta…lo mismo pasó cuando le dije que se hiciera baños de té fríos en el ojo por el grano, me dijo que calientes, y todo por llevarme la contra. Así y todo, yo lo respeto pero no le dejé hacer los baños calientes hubiera sido un papelón, lo cierto es que no se puede pasar uno contradiciendo al otro en todo y por todo porque es una pesadilla y un castigo saber que cada cosa que se diga va a ser contradecida, vos sabés muy bien que siempre he sido contra de sida aunque me niego, porque no se puede, vivir de cuidado en cuidado ni de castigo en castigo ni de sustitución en sustitución como si fuese esa la causa o el sentido o la constitución de una vida, la sustitución por lo opuesto, se trata de mi vida Dora y me pesa saber que cosa pedida cosa negada… Ya no quedan brotes de soja y no queda porque se exporta todo, dijo la dama esto no es China, está claro?, yo pensé, si se exporta todo entonces probablemente tampoco haya ensaladas para acompañar los 7 platos que esta china nos enumeró hace un rato, y de los que ahora que lo pienso, solo dijo, tengo el 1, el 2, el 3, el 4, el 5, el 6, el 7 pero no dio ningún otro detalle, no dijo ninguna otra cosa mas que el numero, deben ser 7 sorpresas de los chicos dijo Dadá, no, lo que pasa es que estamos por cerrar dijo la dama, justo ahora? le dije, no, ahora no, recién convocamos acreedore dijo la dama con la misma sonrisa pero no se preocupen ustedes por nada, en La Provenzal nadie queda sin comer, no nos gusta tener enemigos por clientes, al rato escucho que el mayor le dice al del medio, papas, pan francés y performance, entonces le digo a la dama en voz alta, señorita yo no veo nada, no, me dice en voz baja, la papa está pero el pan francés llega siempre mas tarde, eso esta bien y lo entiendo por la distancia le digo pero así como no hay pan ni carta que consultar, ni cosas por el estilo seguro que tampoco habrá ensaladas, soy casi vegetariano, no lo crea, todo es cuestión de que se calme, se adapte al medio como nosotros, ponga atención y escuche al chico que es el chef, me dijo, entonces seguramente esta será la regla china, así será la coherencia del lugar, en donde la cocina está inmaculada y los cocineros se mueven a la vista absoluta de todos desnudos, despojados de cualquier prejuicio, de toda cosa a priori, pero rigurosamente planificado dirigido como actores en escenario chino, en el que todo es tan limpio y lumínico que sorprende y deslumbraría hasta a un ciego al punto que llega un momento en que el hambre y la sed cesan por completo, y perdoname Dora que insita con el lugar, pero es que no había allí casi otra cosa mas que eso mismo, no se huele allí olor mas que el propio y ese no se suele oler, te sigo contando? bueno, y la performance? le digo, la performance será dentro de un rato, antes del pan y después de los platos, una vez que los tres hayan terminado con la cocina, porque son ellos, aunque en esta ocasión como ustedes aún no han pedido ningun plato y como tampoco hay apuro ni mucha gente mas que estas 3 mesas con café, tampoco habrá entonces hoy performance, es cierto le digo nadie ha pedido ninguno de los 7, pero y las papas a la provenzal que oí que usted dijo? que pasa con eso?, eso está fuera del menú, es algo interno y no cuenta, me dice. Nos miramos con Dadá y seguimos entusiasmados mirando los arreglos florales con tronquitos y frutos del bosque, las repisas de vidrio con algunas botellas y botellones, el mostrador blanco con tartas, las tortas de crema y de chocolate en la heladera y unos frascos enormes a la vista que parecían no haber sido abiertos nunca, luego nos enteramos que excepto las tortas, tanto los frascos como los quesos y los jamones eran de utilería, lo que explicaba de alguna manera la falta de olor y lo que es peor la falta de compromiso. No hay caso dijo Dadá, los lugares chinos con heladeras que tienen puertas de vidrio, esas que muestran todo, en los que no hay ni un vidrio separando la cocina del salón, nunca me gustaron y si entré aquí fue únicamente por no llevarte la contra porque se que no te gusta. Me gustó eso de darme el gusto, tenés razón le digo, cada cosa en su lugar no siempre es lo mejor para un lugar como este en el que seguramente se come muy bien, y como la cosa se dilataba tanto al punto que parecía ser que la cuestión era la propia espera o el mero durar mirando todo en ese lugar y ninguna otra cosa mas que eso, nos levantamos y nos fuimos a comer a un Burguer Kin que hay en la otra cuadra, como ves de Dalí casi ni hablamos, pero bueno no faltará oportunidad

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